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Introducción
La necesidad de realizar trade-offs entre condiciones de vida humanas, biodiversidad, y servicios ecosistémicos son la regla antes que la excepción. Esto implica que deben tomarse decisiones informadas para conseguir los mejores resultados posibles. El término “trade-offs” utilizado aquí no describe un sistema binario de ganadores y perdedores, sino determinadas decisiones que intencional o no intencionalmente afectan la diversidad, funcionamiento y servicios proporcionados por los ecosistemas en el espacio y el tiempo. Los trade-offs son resultado de intereses, acciones e ideas entre diferentes actores o usuarios, y entre diferentes escalas geográficas y sociales. Se producen entre diferentes intereses y prioridades, particularmente entre el desarrollo económico, bienestar social y las metas de conservación.
Los trade-offs también existen entre horizontes de corto y largo plazo, donde típicamente la conservación de la biodiversidad en tanto objetivo de largo plazo (al igual que la creación de un Parque Nacional) es relegada a cambio de beneficios económicos de corto plazo (como la conversión de bosques en tierras agrícolas). Las escalas temporales y espaciales en las que los beneficios de la conservación y el desarrollo son percibidos- como un resultado de los trade-offs- son rara vez conmensurables con las escalas de los costos generados. En particular, beneficios regionales o globales, pueden generar locales e impuestos hoy; mientras que los beneficios pueden ser postergados para el futuro. Otras situaciones también pueden producirse. Por ejemplo, el incremento de la diversidad genética y de especies locales en sistemas agrícolas por lo general conduce a un mayor control de plagas y enfermedades, pero el consecuente incentivo para protección local de la biodiversidad puede no tener conexión con ningún valor global. Más aun, los mecanismos vigentes (mercado u otros) para redistribuir los costos y beneficios en el tiempo y espacio son en muchos casos inadecuados, en caso sean existentes.
Los escenarios ganar-ganar, en los cuales tanto la diversidad biológica es conservada y la calidad de vida es mejorada, han sido difíciles de conseguir. Acuerdos, impugnaciones, e incluso conflictos son por lo general la norma. A pesar de que se puede conseguir la conservación de la biodiversidad con pequeño o ningún impacto en el bienestar humano, o mejoras en el desarrollo con mínimos costos para la biodiversidad; el reto de los conservacionistas es considerar explícitamente la necesidad de compartir riesgos y costos y encontrar un balance entre la mejora de entornos humanos y la conservación de la biodiversidad. Cuestiones importantes incluyen cómo negociar estos trade-offs, qué niveles de pérdidas en la biodiversidad son aceptables, cómo pueden mitigarse los costos humanos y quiénes toman parte en los procesos de toma de decisión. Mientras que la conservación no puede ignorar las necesidades de las comunidades humanas, el desarrollo que corre sin miramientos sobre el ambiente eventualmente será insostenible (o colapsará).
Abordar los trade-offs entre conservación y desarrollo resulta difícil porque la relación* entre las personas y la naturaleza es fuertemente influenciada por el lugar de crianza, la educación recibida, las experiencias personales y las condiciones de supervivencia y opciones que han debido enfrentar. Aunque no necesariamente plasmados en eventos catalizadores, la evolución de marcos normativos, u otros factores, estas diferentes creencias ejercen una fuerte influencia en el comportamiento. Más aun, típicamente representan dificultades en los objetivos de integrar conservación y desarrollo. Además, la falta de claridad conceptual sobre términos como “biodiversidad” o “pobreza” inhibe el análisis sistemático. Concepciones flojas basadas en evidencias poco rigurosas oscurecen las legítimas diferencias en las preferencias y limitan la efectividad de las políticas e intervenciones programáticas. Necesitamos comprender mejor cómo los grupos con diferentes valores, puntos de vista y antecedentes, formulan sus enfoques sobre los retos de la conservación y el desarrollo; y como esto, a su vez, afecta las respuestas.
En un esfuerzo por abordar estos temas, la Fundación John D. y Catherine T. MacArthur han apoyado el desarrollo de una iniciativa interdisciplinaria de investigación llamada Promoviendo la Conservación en un Contexto Social (ACSC por sus siglas en inglés). La iniciativa ACSC está diseñada como un proyecto de cinco años. En la perspectiva de alcanzar la meta central de mejorar la habilidad de los actores claves en identificar, analizar y negociar futuros trade-offs entre conservación y desarrollo, la iniciativa tomará lugar en dos fases. Durante la primera etapa de tres años, la iniciativa ACSC conducirá un programa de investigación para incrementar el entendimiento y la aplicabilidad del conocimiento sobre los trade-offs por los actores clave. Esta aproximación estará basada en un análisis comparado de tres estudios de caso- Vietnam, Tanzania y Perú- que está diseñada para generar conocimiento que contribuya a abordar esos trade-offs dentro de esos países y de manera más general en otros contextos nacionales y en la arena internacional.
La segunda fase de dos años busca acelerar el paso en el que los resultados de la investigación son adoptados, adaptados e implementados por actores clave. La estrategia de este proceso de investigación y difusión será comprometiendo un rango de instituciones y organizaciones, incluyendo agencias de desarrollo bilaterales y multilaterales y bancos, departamentos de gobierno, ONG de conservación y desarrollo, organizaciones de base, el sector privado, instituciones académicas, fundaciones y otros donantes; en la lógica de aprender de sus experiencias- tanto las lecciones positivas como las negativas- y trabajar con ellos para aumentar el entendimiento colectivo y habilidades para abordar los posibles trade-offs entre la conservación de la biodiversidad y el bienestar humano.
La Iniciativa de Investigación ACSC está organizada alrededor de tres unidades funcionales: 1) Una institución anfitriona que provee un fértil entorno intelectual y coordinación financiera y administrativa a la iniciativa- el Global Institute of Sustainability de la Universidad del Estado de Arizona; 2) Un equipo de implementación, conducido por un investigador principal con apoyo técnico y coordinación de investigación en los tres países casos de estudio, trabajando bajo la institución anfitriona pero totalmente responsables de la implementación de la iniciativa. Los casos de estudio nacionales serán realizados por instituciones locales con amplia experiencia en los campos del desarrollo y la conservación en cada país (en Vietnam, el Centro de Recursos Naturales y Estudios Ambientales de la Universidad Nacional de Vietnam, Hanoi; en Tanzania, la Universidad Sokoine de Agricultura, Departamento de Administración de Vida Salvaje, Morogoro; y en Perú la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental, en Lima), y 3) Un comité consultivo compuesto por selectos expertos en los campos de la conservación y el desarrollo proveyendo conocimientos técnicos y rigor durante la fase de investigación.
* (o las visiones que las personas tienen sobre estas relaciones).